Compañeros tóxicos… ¿nacen o se hacen? #RRHH #empleo | Alberto Joven

Compañeros tóxicos… ¿nacen o se hacen? #RRHH #empleo

Estamos en un momento donde las Relaciones Laborales están empezando a tomar una verdadera importancia en las organizaciones empresariales. Ya era hora, aunque, bajo mi punto de vista nos queda mucho mucho camino por recorrer.

El Mercado de Trabajo, cada vez se está pareciendo más a los Bancos. ¿Qué no? Yo os lo demuestro… Los Bancos, prometen, regalan, una televisión, un MP4, una tablet, una bicicleta por conseguir clientes, pero se olvidan de la fidelización, el cuidado, el mimo al cliente una vez que han conseguido su firma. ¿En las empresas? Es igual… se promete, se dice, se cuenta en el momento de la contratación… y en muchos casos nada es como te lo han contado en la entrevista previa. En ambos casos la fidelización es “cero” ¿Por qué? Falta de cultura empresarial, tanto en este como en otros muchos casos…

 

El trabajador tóxico ¿nace, o se hace? Mucho se ha escrito sobre ello, muchas opiniones, y muchas soluciones, que a la larga… sirven o han servido de poco, de muy poco. El trabajador tóxico, lo puede ser de muchas formas, de muchos modos. No tiene porque ser un trabajador vago o improductivo… puede ser perfectamente un trabajador con una alta productividad… No tiene porque ser una persona negativa… puede ser una persona positiva con un ego elevado que fomenta su toxicidad.

 

Lo que todos los trabajadores tóxicos tienen en común, es su incapacidad para adaptarse al trabajo en equipo. Bien por su exceso de celo, bien por su negatividad, bien por convertirse en un “trabajador gorrón” del trabajo de los demás, bien por continuos reproches a compañeros…

 

A todos, al leer esto, se os habrá iluminado la mente y habréis reconocido y pensado en gente que ha trabajado a vuestro alrededor… ¡¡Identificado!! “Yo tenía una compañera que…” “Pues un compañero mio…”

 

Si si… todos hemos pensado en alguien pero… el trabajador tóxico… ¿nace o se hace? ¿Esas personas eran así anteriormente? ¿Se comportaron así en sus anteriores trabajos? ¿Su toxicidad se ha ido incrementando paulatinamente?

 

 

 

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En mi opinión, creo que debemos diferenciar dos tipos de empleados tóxicos:

 

Persona tóxica por naturaleza, con dificultad en las relaciones personales, y que conlleva su personalidad con una nula adaptación positiva al trabajo, creando un ambiente negativo.

 

Persona tóxica en el trabajo, que ha adquirido unos hábitos y una personalidad laboral por una mala gestión de las relaciones laborales en la empresa. Se convierte en lo que yo digo un “erizo”. Este animal, por naturaleza, se defiende con sus púas, pero no por un instinto de atacar, sino de defenderse. ¿Has sido alguna vez “erizo” en tu empresa?

Para todo ello, tanto para los que nacen como los que se hacen, lo que es necesario es un equipo estructurado, una dirección formada profesionalmente en Recursos Humanos que sepa contrarrestar la posible negatividad e influencia de determinadas personas en el equipo. ¿Pero… y si es la propia dirección la que la fomenta?

 

Queda claro, y como resumen final, que la lidia con un equipo de trabajo, sea más o menos conflictivo, depende en gran medida de una dirección adecuada, de unas pautas de Recursos Humanos definidas, de unas relaciones personales correctas, y todo ello, no se adquiere de la noche a la mañana, pero ineludiblemente, será necesaria una formación adecuada para establecer esas relaciones personales de forma óptima.

 

Mi opinión, el trabajador tóxico ¿nace o se hace?. No hay una definición exacta, pero si tengo claro, que la toxicidad, tendrá mucho que ver con su entorno y dirección de trabajo.

 

Twitter: @alberjv
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